1- Entre la verdad y la mentira
Como Lacan lo ha planteado desde el comienzo de su enseñanza, el campo freudiano es el de la verdad del sujeto. Esta aparece en el momento mismo en que alguien consulta a un psicoanalista, aunque esté lejos de presentarse en forma transparente. La verdad puede de entrada manifestarse de forma enigmática en el síntoma. Un enigma a descifrar.
Lo que Freud ha procuró transmitirnos ha sido precisamente las vías para tener un acceso a esa verdad. Y el psicoanálisis, cuando un sujeto decide emprenderlo, lo compromete en esa búsqueda.
Contamos con la herramienta necesaria: la palabra. “Sólo con la dimensión de la palabra se cava el surco de la verdad en lo real”i.
Antes de la palabra no había nada, ni verdadero ni falso. Es por la palabra que se introduce tanto la verdad como la mentira. Esto acontece porque su esencia es precisamente la de ser ambigua. Es con esa característica de ser ambigua, que tan bien presentó San Agustín., que se nos revela como verdadera.